14 jun 2010

Queremos al Mariachi, loco


"...Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia...", al pedo porque no piensa haber ningun tipo de similitud entre mi existencia y esas historias maravillosas en donde 3 de cada 4 reconciliaciones se sellan bajo la lluvía en un pueblo abandonado al sur de Cerdeña.
Este sentimiento me surgió ayer, entre kleenex y sollozos, viendo "CINEMA PARADISO" (me abstengo de hacer la crítica y/o argumento, es increible, veanla).
Además de deshacerme en llanto el 87% de la duración de la película, en la historia de amor entre dos teens de diferente clase social, por más cliché que sea, empecé a llorar con muchisimo ruido.
El protagonista se enamora de una compañera de colegio, le declara su amor y ella le dice que todo muy lindo pero no siente lo mismo. Es ahí donde él le promete que va a pararse bajo su ventana durante 99 noches hasta que ella se enamore de el.
LLuve, truena, caen botellas de los cielos y el sigue ahí quetito y fiel a lo prometido.
Ahora, volviendo al 2010, me pregunto: ¿DONDE QUEDO ESO?
¿Dónde quedó el amor incondicional, desinteresado y fiel?, el amor para toda la vida.
Eso no interesa, si al pibe se le cruza una mina en el momento justo cuando quería sentar cabeza, y adentro... a la bolsa.
A eso algunos lo llaman "conexión de energías", y así se forman las relaciones modernas.

No sé si es mucho pedir, pero yo no quiero eso.
Yo quiero al pibe que se calza, con todo el amor del mundo, el disfraz de mariachi y viene a cantarte "las mañanitas" con tal de que le des unas horas de tu tiempo un viernes a la noche. Quiero al hombre espontáneo, el que se tira a la pileta sin previo chequeo de agua. ¿Estoy pidiendo peras al olmo, o en algún lugar siguen existiendo estas personas?