¿Hay vuelta atrás cuando una es mala leche con los autos?, no con todos los autos sino especialmente con un tipo de autos.
Personalmente soy piedra con los autos de color azul (así que conductores abstenganse de mi presencia en sus coches si son de ese color).
No es que me lo inventé por un hecho en concreto, sino por dos. Pero pasaré a relatar el mas trascendental de todos.
Parece joda, pero salí con un pibe, con el mismo de la cancha, y su auto es azul, azul como la canción de Cristián Castro y la provincia de Buenos Aires.
Encaramos la panamericana, y justo, oh casualidad, los muchachos estaban arreglando un puente que había destrozado un camión, por ende los tres carriles estaban reducidos a medio, así que los 20 minutos de recorrido se transformaron en 2.30 horas, literal.
Estuve a punto de saltar del auto e irme caminando a Luján para desenyetarme, porque además de haber sido la que eligió el destino sentía que el demonio estaba adentro mio.
No me quedaba otra, si asomaba medio cuerpo del auto tenía ocho camioneros brasileros encima mio, así que opté por subir la ventana y quedarme adentro.
No fue tan grave, larga espera, pero al mal tiempo buena cara y así tuvo un curso de lo más ameno.
Pero ponele que no hubiera química entre los integrantes del auto,
¿COMO SE REMA UNA SITUACION DE ESA CALAÑA?
¿Qué pasa si era la primera cita?, te bajas del auto azul si o si, y te expones a la posible violada brasuca, porque no es joda que era un evento desafortunado para comentar en el cafecito del día siguiente y no morir en el intento.
Aunque, me animo a brindar por la química y los interminables temas de conversación del susodicho y moi, hasta bailamos por la memoria de Rodrigo, el Potro.
Porque si, soy LA yeta personificada pero en este caso pasa a ser uno de esos tantos momentos para el recuerdo, un evento encarado con humor y un entrenamiento para mi boca que no pensó quedarse quieta, hay veces que no puedo parar de hablar, pero para este momento me vino josha.
Gracias verborragia por tantos momentos juntas.