21 sept 2009

Pasó el tren


Llegó a Retiro y yo seguía esperandolo en Belgrano C.
Me pasé de graciosa.
No sé quien carajo me creí que era, pero las cosas me salieron pésimo, tremendamente pésimo.
Me cuesta decirlo, pero me parece que la patología de la histeria se me fue de las manos.

Empieza todo como algo "cómico", el hueso/chongo piensa que es algo divertido e intrigante, le parece que soy de lo más misteriosa.
Sigue con que el pibe se empieza a hinchar las pelotas, pero bueno, insiste porque sigue pensando que soy diferente, y ¿divertida?
Tercer acto: SE LAS PICA, a velocidad del rayo, no puedo hacer nada.
Se jue. Y no me da la cara para seguir jodiendo, porque encima que no da, le doy mas pie para que me siga marcando cruces por histérica.
¿Cómo se llama la obra? El tren pasó, y la boluda se quedó sola en la estación, lamentándose y jurando y perjurando que NO VA A VOLVER A PASAR... me cuesta creerle.

No puedo creer que tuviera que pasar algo tan límite, para darme cuenta que fuí una taradupida marca cañón.
El chongo se rajó, lo espanté bah.
Y no se fue solo, sino que se fue muy bien acompañado.

¿Cómo terminará este capítulo? No sé-
Pero esperemos que me sirva de experiencia al menos.
De ahora en más, me propongo a no ser tan tonta, o por lo menos encontrar el punto justo, porque a este ritmo hasta el bondi se va a pasar.

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