3 nov 2009

Pito chico, infierno grande

Mientras el hombre tiene más chico el gusano, más grande es el miedo que tiene éste de insertarse en tu manzana.
Léase: el tamaño del miembro es directamente proporcional al cagaso que tenga tu chico a la hora del colchón.
El tamaño no es de suma importancia (tampoco nos conformamos con micropenes claramente), lo que realmente interesa es el buen manejo del chorizo, o chizito en este caso.
En caso de que tu chongo/novio/hueso/taxi boy le estrese de sobremanera esta deficiencia puede optar por un "cinturonga" o cinturón porongón.
Quisiera dejar en claro que no soy una maniaca, ni mucho menos una catadora peneana, pero hay muchas maneras de trabajar este problema...
Momento Hot
Si la noche viene media-chota (literalmente hablando porque no conseguimos chota entera) podemos optar por entonar la canción del tan famoso 'Usted misma', programa de Utilisima, al compás de "hágalo usted misma, con sus propias manos, que si usted lo hace, lo hará meeeejoooooor".
Ni se te ocurra cambiar este hitaso por frases como:

  • Ayy que amor!!, ¿lo puedo tocarrr?
  • Me muuuero, ¿si le pinto una carita podes hacer que baile?
  • ¿Tenés frío?, bancame que busco una media de mi sobrinito
  • Ayy trajiste pico dulce! ¿cómo sabías que me gustaba tanto?
  • Con eso me hacés la nariz, y me sobra espacio


Pero muchachos, no todo está perdido. Siempre hay una esperanza, no es someterse a una elongación peneana, ni mucho menos a una escena de "Querida, agrandé a los niños", simplemente tomar al toro por las astas y hacerse cargo de este pequeño asunto.
Solo relájate y goza, que si la noche viene creativa podes terminar dando una sorpesa, como cuando salis al cheboli, no importa el tamaño del predio, importa la calidad de la PREVIA.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario