
De amor vengo bien, de repente. Demasiado bien para ser verdad. Unas vibras romantiquísimas me están circundando hace un tiempo y yo no dejo de pellizcarme a ver cuando se me termina la joda. A mi hermana le pasa algo parecido, solo que su romanticismo es un tanto más poligámico. Pero amor al fin. La cuestión es que toda esta racha exitosa nos hizo despertar sospechas. Porque no somos las hermanas Escudero, ni nada parecido.
Y de eso mismo estábamos hablando un mediodía cualquiera, cuando nuestra señora madre nos dio la respuesta. “Para mí estábamos engualichadas, y se nos terminó la maldición”, propuse como veredicto. Mi mamá puso cara de circunstancia y confesó “Bueno, en realidad, yo les tiré el polvito del amor”.
Como si no fuese importante saberlo, empezó a contar lo que había pasado hace un mes. La tipa había estado viajando por el Norte con una amiga medio esotérica y cayeron por recomendación a un negocio de “yuyitos”. De todos los colores y para todos los problemas. Y fue idea de mi propia madre comprar el polvito del amor para sus hijas desdichadas.
La imagen de mamá recorriendo mi casa con un “posillo” de cerámica lleno de polvo y carbón, tirando humo de arriba abajo… es fuerte. Porque no somos ese tipo de familias. Pero se ve que nuestra situación era más preocupante que normal.
Y, un poco de mérito me saca. Ahora el candidatón que tengo en el anzuelo no es mas que un logro del mas allá. Un hechizo coya que cualquiera puede comprar por $5.
Igual, en cuanto nos dejamos de reír con el relato de los polvos, nos miramos las tres y miramos el frasco. Por suerte, todavía hay polvito para rato.
Necesitaba leerl para volver a creerlo
ResponderBorrarES GENIAL
Todavía me sigo riendo
Que genia esa madre tan famosa..