
Llegó San Valentín a nuestro calendario, para enmelar un poco el romanticor de las parejas, y para recordarnos a los solteros, que la desgracia nos sigue acompañando.
Tampoco es que estamos en jankilandia donde no tener un “Valentine” mata todo tipo de dignidad social que podías venir cosechando en el año. Por suerte acá somos menos apocalípticos y si no tenés quien te regale una rosa en este día, nadie te mira raro. Pero convengamos que, alguna que otra propaganda en la tele nos hace acordar que estamos solas y que, aunque finjamos que nos divierte el “San Vale Todo” que Doritos inventó gentilmente, en realidad preferiríamos ser parte del otro bando.
Y en vez de tirar dardos contra una foto de Cupido, me puse a pensar en las veces en que estuve cerca de un romance con todas las letras.
Porque alguna vez hasta el quiosquero se dio cuenta. Viví la situación de estar comprando cigarrillos y escuchar un meterete señor del otro lado del mostrador sorprenderse por mi cara de feliz cumpleaños. “Uhhh, esa felicidad no es normal, que pasó? Se te dio?” Jiji, contesté, porque la verdad que sí, era TAN evidente.
Y este mismo hombre (no el quiosquero; el culpable de mi sonrisa) me tuvo tan al pie del cañón que por su culpa me pasé una mañana entera buscando un Movistar en la ciudad porque se me había quedado el celular sin batería y me tenía que encontrar con él al mediodía. No solo desembolsé contenta 50 morlacos por el bendito cargador, sino que me tuve que laburar al vendedor y pedirle que lo enchufe sutilmente atrás de su mostrador. De repente me encontré fingiendo que miraba teléfonos y preguntaba precios de fundas de blackberries (que ni siquiera tengo), para mezclarme con los clientes normales, mientras mi teléfono revivía de a poco.
“Igual yo no soy nada romántica eh”, dije algún día. Y me reía de quienes se derretían ante un mensaje meloso o un ramo de rosas. Hasta que Cupido me dio un zampazo y me vi sonriendo hasta a los quiosqueros. No hay románticos o no románticos, hay gente enamorada. Y dejémoslos vivir su día tranquilos. Ya se les va a pasar.
jajajajaj este post es espectacular!!!
ResponderBorrarLo leo un poco tarde, contenta de que ya haya pasado ese día tan al pedo que inventaron para hacer sufrir a las solteras y solteros.
Yo tambien tuve esa sonrisa de enamorada y le alegré del día al diariero, y alguna vez dije lo mismo que era cero romántica. Pero es más fuerte que yo y siempre termino escribiendo y hablando de amor. Yo voto por pedirle a cupido que nos devuelva la sonrisa de enamoradas. Au revoir!