
Estaba sentadita en mi living, después de dedicarle unos 20 minutos a transformarme en una mujer presentable, y me arrepentí un poco. Leía los mensajes y trataba de no ser tan exigente y lo demás que me enseñaron, pero ya me lo sospechaba. Tenía tan pocas expectativas, que al final dije: mejor, salgo sin esperar nada y seguro que me sorprendo. Y esperé lo peor, sin saber que me quedaba corta con “lo peor”
El candidato aterrizó en mi casa con media hora de tardanza. Perfectamente perdonable, fashonably late y todo. Bien. Tocó timbre. En otro personaje me hubiera parecido un acto de valentía, de caballerosidad y buena educación. En este caso me pareció un desubique absoluto.
Rememoramos un poco nuestro encuentro en la barra del casamiento, del que yo me acordaba un 8%, pero lo disimulé bastante bien. Ya en el debate de “a dónde vamos” me quería tirar del auto. El tipo me quería llevar al lugar más transitado del barrio, donde hay grandes chances de que te sienten al lado de un grupo de 10 amigas que si te conocen, se van a hacer un pic nic. Hice mis intentos de desviar la salida a un lugar menos canchero, pero el tipo dejó de lado cualquier tipo de caballerosidad o buena educación (les dije que lo del timbre era de desubicado nomás) y no me concedió el deseo. ENTONCES PARA QUE PREGUNTAS?!?!?!!!
Dicho y hecho, en la mesa de al lado, una amiga.
Pedimos los tragos y arremetimos a las preguntas de protocolo. De los trabajos, facultades, familias, ex novias, partes del cuerpo preferidas… ¿???? Casi me atraganto cuando me di cuenta de que esperaba una respuesta seria. No tengo parte del cuerpo preferida, le dije. Entonces él amablemente se dispuso a ayudarme a encontrar la respuesta (no vaya a ser que cambiemos de tema). Ahí nomás se puso a enumerar las cosas que le parecían “lindas” de mi cuerpo (POR FAVOR CALLATE QUE VIENE EL MOZO Y NO QUIERO QUE TE ESCUCHE DECIR ESTA SARTA DE CHAMULLE SINIESTRO).
También tuve que contestar preguntas como: qué características tengo de Libra, cómo me describiría, qué busco en un chico. Todo textual, así como se los digo. Yo fondeaba las cervezas buscando algún tipo de consuelo y miraba a mi amiga de reojo a ver si ella estaba escuchando lo mismo que yo.
Hasta que llegamos al tema de sus amigos que están de novios y se están perdiendo la buena vida. Pobres ellos, parece que como están de novios y viven acurrucados con su novia, no saben salir con chicas, no saben qué preguntarles ni todo el tema de los llamados y mensajes.
Él, en cambio, era la mismísima guía T de todos los bares para salir con “minitas”, el diccionario para las preguntas que garpan siempre y el portador de los mejores temas de conversación. Y cuando pensé que la conversación no podía ser más irónica me dijo lo mejor:
Yo lo que busco es una chica SEN. Sencilla, sensible y centrada (“bueno, en realidad centrada va con c, pero no importa”). Tuve que contener mis ganas locas de liberarme de ese tormento y decir que yo no tenía ninguna de las tres características necesarias para estar a su altura. Pero mantuve la compostura.
Como si la velada no hubiese sido lo suficientemente siniestra, cuando nos subimos al auto puso un CD de Sumo y empezó a cantar “la rubia tarada” mirándome y riéndose a las carcajadas por su chiste majestuoso (que “lo tenía preparado para el final”). Igual gracias por lo de rubia.
Ya cuando estaba a unas cuatro cuadras de mi casa, y yo sólo podía pensar en el momento victorioso de meter la llave en la cerradura de mi casa, frena el auto. Y de repente tenía su figura acercándose a mi lado del auto. No, dale, avanzá. Le dije. Y lo último que recuerdo fue sus cejas levantándose pícaramente mientras se me acercaba de vuelta: “avanzo?”.
En ese punto consideré seriamente la alternativa de abrir la puerta y caminar esas últimas cuatro cuadras en un frío polar. Finalmente llegué a mi casa sana y salva para volver a descubrir lo que tantos aseguran: mejor sola que mal acompañada.
BRISSSSSSHANTEEEEEEEEEEEEEEEEEE POR FAVOR NO PUEDO PARAR DE REIRME TE GANASTE CIELO IDA Y VUELTA!!!
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