No, definitivamente esto no es lo mío. El hombre que de un sopetón y sin aviso se intrometió en mi vida para causar tanto ruido y ni una solísimia miserable e indefensa nuez, hoy no me provoca otra cosa que estrés.
Esto de ser víctima de miradas juzgadoras en medio de una charla amena con algún que otro pez (porque gracias, ley de Murphy, gracias por reirte en mi cara y alinear los planetas del amor todos en la misma semana), esto de emprender una carrera de obstáculos con una velocidad ajena a mí por la desesperación de escapar del candidato en cuestión, esto de limitarse y quedarse con la sensación de las cosas a medias, ESTO NO ES LO MÍO.
Nací para fluir, para volar, para correr por los prados de la soltería. Muy linda la experiencia, muy rica la pizza y los cuentos post cita, pero esto está tomando una forma que no puedo definir y mucho menos dominar.
Y saben que? Si quieren díganme histérica. Capas lo soy, qué se yo. Claro, si enumeramos las cualidades del candidato en puerta, las madres se derriten. Que toca el timbre y da la cara, que saluda y hasta charla con la familia entera, que llama a casa, que es puntual, que paga todo, que estudia y trabaja… pero de tan correcto se va al pasto. UN AMABLE DE MIERDA.
Si hay un momento de tensión, está bien, pero dejémoslo pasar, no es necesario volver y revivir el momento rexona dando explicaciones de una reacción “arisca”. Ah, lo que me faltaba. No soy arisca, pero me gusta la espontaneidad. Al carajo con el protocolo, es mucho pedir?
Si me llevás al cine se supone que queremos ver la película y si tu atención está en mi mano por lo menos disimulalo y no me preguntes si estoy incómoda, porque claramente lo estoy. Cómo se supone que tengo que seguir el hilo de una película con un engendro que no la piensa mirar y con los dedos entrelazados y casi juntando aguita de los nervios y como si esto fuera poco siendo víctima de preguntas punzantes como “¿estás incómoda? ¿te querés matar?”. Por favor, cómo no presté atención a la salida de emergencia, ahora en la oscuridad la escapatoria no es una opción. Y no soy arisca, solo que el protocolo y la señora de al lado me saca todo tipo de erotismo que podés haber generado durante unas cuantas citas.
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