Mucho tiempo me quejé de mi sociedad machista. Una sociedad en la que una mujer tiene que remar el tripe para ser reconocida en un puesto de trabajo, una sociedad en la que las propagandas de productos de limpieza siguen dirigidas sin disimulo a las mujeres (no creo que Mr. Musculo se le aparezca milagrosamente en la cocina a un padre), como si no hubiera nada que nos haga mas felices que dejar la ropa bien limpia y con olor rico.
Es verdad, el mundo en que vivimos todavia tiene mucho lugar para cederle a la nueva mujer que hoy puede ocuparse de tanto. Pero, mientras seguimos tratando de mejorar ese pequeñísimo detalle, seamos sinceras y aceptemos las ventajas que sí tenemos.
Mujeres, LA NOCHE ES FEMINISTA
Por si no se dieron cuenta, está todo a nuestro favor.
Podría decirse que la noche femenina está en su período de esplendor.
Ya no tenemos que anclarnos al lado del teléfono esperando un llamado salvador que nos permita salir de nuestra casa, ya no tenemos que sufrir esperando que nos saque a bailar cualquier engendro, podemos romper la pista solas y hasta podemos darnos el lujo de negar piezas de baile a hombres que no dan pie con bola en el dancin'. Ya no nos tenemos que recluir en el baño del boliche para no quedar en evidencia si estamos planchando desde que llegamos.
Estamos asistiendo a la liberación de la mujer, la explosión que promete cambiar el concepto del género para siempre. Pero aunque la actitud de la mujer cambió, los hombres parecen no notarlo y siguen dejándonos todo mas fácil.
A ningún hombre se le ocurre quejarse cuando en una fiesta existe la tajante ley de las mujeres entran gratis. Lo ven como algo positivo, y lo primero que piensan es ''qué bueno, va a estar lleno de minas''. Y nosotras pasamos como dotadas de algun encantamiento gratuito mientras los de la puerta nos dan la bienvenida con sonrisas.
Muchas convenciones siguen intactas desde hace varias décadas. A ningíun hombre (excepto algunos revolucionarios que tratan de oponerse al sistema y modernizarlo) se le ocurre invitar a salir a alguien y hacerle pagar la mitad. Y estoy segura que si alguno lo hace, nos veremos envueltas en un colapso nervioso y crucificaremos a ese pobre ser de por vida por habernos hecho pagar la mitad de una simple y burbujeanete BIRRA, pobrecito al que se anime al miti-miti, corre serios riesgos de quedar manchado en el mercado. Son ellos los que tienen el deber social de pasarnos a buscar por donde sea que vivamos, los que nos tienen que llamar y jugarse a recibir excusas, que ni siquiera son pensadas con un minimo de imaginación: "te juro que saldria chocha, pero estoy con la gripe a y tengo cuarentena para rato, unos tres meses", "ayyy no puedo, una amiga corto y tengo que ir a hacerle el aguante", o hasta "mi perro tiene el colesterol alto, no puedo dejarlo solo" Son ellos los que se llevan la peor parte de todo esto.
Tal vez esta sea la revancha que merecen por poder gozar del envidiable ''me banio me afeito y estoy'' que puede culminar en magicos 20 minutos mientras que una se pasa horas haciendo procedimientos tortuosos para estar acorde al evento. O por la triste regla de tres, de "'a mas minas en el prontuario, mas alto rango social'' mientras que nuestra regla es inversamente proporcional.
No se cual es la razón, pero nadie parece notarlo. Nadie piensa cambiarlo, los dos generos parecen cómodos bajo estas costumbres.
Es verdad, el mundo en que vivimos todavia tiene mucho lugar para cederle a la nueva mujer que hoy puede ocuparse de tanto. Pero, mientras seguimos tratando de mejorar ese pequeñísimo detalle, seamos sinceras y aceptemos las ventajas que sí tenemos.
Mujeres, LA NOCHE ES FEMINISTA
Por si no se dieron cuenta, está todo a nuestro favor.
Podría decirse que la noche femenina está en su período de esplendor.
Ya no tenemos que anclarnos al lado del teléfono esperando un llamado salvador que nos permita salir de nuestra casa, ya no tenemos que sufrir esperando que nos saque a bailar cualquier engendro, podemos romper la pista solas y hasta podemos darnos el lujo de negar piezas de baile a hombres que no dan pie con bola en el dancin'. Ya no nos tenemos que recluir en el baño del boliche para no quedar en evidencia si estamos planchando desde que llegamos.
Estamos asistiendo a la liberación de la mujer, la explosión que promete cambiar el concepto del género para siempre. Pero aunque la actitud de la mujer cambió, los hombres parecen no notarlo y siguen dejándonos todo mas fácil.
A ningún hombre se le ocurre quejarse cuando en una fiesta existe la tajante ley de las mujeres entran gratis. Lo ven como algo positivo, y lo primero que piensan es ''qué bueno, va a estar lleno de minas''. Y nosotras pasamos como dotadas de algun encantamiento gratuito mientras los de la puerta nos dan la bienvenida con sonrisas.
Muchas convenciones siguen intactas desde hace varias décadas. A ningíun hombre (excepto algunos revolucionarios que tratan de oponerse al sistema y modernizarlo) se le ocurre invitar a salir a alguien y hacerle pagar la mitad. Y estoy segura que si alguno lo hace, nos veremos envueltas en un colapso nervioso y crucificaremos a ese pobre ser de por vida por habernos hecho pagar la mitad de una simple y burbujeanete BIRRA, pobrecito al que se anime al miti-miti, corre serios riesgos de quedar manchado en el mercado. Son ellos los que tienen el deber social de pasarnos a buscar por donde sea que vivamos, los que nos tienen que llamar y jugarse a recibir excusas, que ni siquiera son pensadas con un minimo de imaginación: "te juro que saldria chocha, pero estoy con la gripe a y tengo cuarentena para rato, unos tres meses", "ayyy no puedo, una amiga corto y tengo que ir a hacerle el aguante", o hasta "mi perro tiene el colesterol alto, no puedo dejarlo solo" Son ellos los que se llevan la peor parte de todo esto.
Tal vez esta sea la revancha que merecen por poder gozar del envidiable ''me banio me afeito y estoy'' que puede culminar en magicos 20 minutos mientras que una se pasa horas haciendo procedimientos tortuosos para estar acorde al evento. O por la triste regla de tres, de "'a mas minas en el prontuario, mas alto rango social'' mientras que nuestra regla es inversamente proporcional.
No se cual es la razón, pero nadie parece notarlo. Nadie piensa cambiarlo, los dos generos parecen cómodos bajo estas costumbres.
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