13 sept 2010

Esperar un llamado


Hay algo mas desesperante que esperar un llamado? Sin querer caer en fatalismos extremos, me veo en esta situación trágica y no dejo de preguntarme el mejor remedio para llevar mi desdichada condición.

Porque se supone que hice todo bien. Que encontré a la presa a una velocidad admirable, me adorné de una seguridad ganadora y salí a matar. Laburé toda la noche, invertí cada minuto apostando a ese y no a los tantos peces que había dando vueltas, calculé cada movimiento y hasta tuve que atajar algunas cabeceadas del candidato girando la cabeza de sopetón. Finalmente me voy a dormir con una noche heroica a cuestas y el “chapeau” de todas mis compatriotas. Y el logro mas palpable: mi número guardado en el suyo.
Aplausos. Si, gracias.

Pero cuando creía que lo más difícil había pasado, cuando creí superada la etapa de fuego, caigo en la cuenta de que lo peor está por venir. Porque las posibilidades de que el hombre se levante al día siguiente, se acuerde de que tiene mi número grabado (con un apodo con código y todo), se acuerde lo BIEN que la pasamos, y le den ganas de llamarme e invitarme a salir… son pocas.
No es pesimismo, es experiencia.

Ahora bien. Estoy en esta situación en la que ya me encontré algunas veces. En esa semana que define mi éxito o fracaso como cazadora. Y mis uñas se acortan por segundo.

Por desgracia, mi teléfono es bastante prehistórico porque sino ya hubiera puesto un buen ring tone victorioso al número en cuestión, para no andar poniendo cara de ilusión en cada llamado. Para aparte tener que disimularla. Porque se supone que “no nos esperamos nada”.

Es normal que una pequeña parte de mí le ponga fichas a que la decimonovena es la vencida? Es mucho pedir a un hombre que cumpla con su promesa en una noche cualquiera?

Me encantaría saberlo. Porque mientras me pregunto esto, estoy odiando a cada persona que me llama y no tiene algo entre las piernas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario